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Tanto los minerales como los cristales viven en un proceso evolutivo de miles de años de formación, durante el cual van absorbiendo las vibraciones y energías de la Tierra, en acción con el resto de los elementos, esto es lo que le hace valioso en el campo energético.
Limpieza:
Debido al tiempo sin uso de la piedra o que haya pasado por varias manos es importante su limpieza energética.
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Agua. Con el agua corriendo y la punta de la piedra mirando hacia la Madre Tierra durante varios minutos o sumergirla en un río o mar. Secar a la luz del Sol del mediodía o la Luna en creciente o llena.
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Tierra. Hay que enterrar la piedra durante tres días cerca de unas raíces de árbol, en la arena de playa o en sal marina (excepto cuarzo rosado o engazados en metales).
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Aire. Exponer la piedra a la brisa.
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Fuego. Consiste en encender el incienso adecuado y el humo envuelva a la piedra durante varios monitos.
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